DÍA 1 - POESÍAS DE VIDA

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DÍA 1 — EL ALIENTO QUE VIENE DE DIOS   “El espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida.” — Job 33:4   Hay algo intrínsecamente sagrado en el hecho de existir en esta vida. La Biblia nos enseña que la vida humana no comienza como un accidente biológico ni como un simple resultado de procesos impersonales. La vida comienza en el corazón y en la voluntad de Dios. Job 33:4 contiene una de las afirmaciones más profundas de toda la literatura sapiencial en la Escritura bíblica. En hebreo, la palabra utilizada para “espíritu” es “ rúaj” ( רוּחַ ). Puede traducirse como viento, aliento, espíritu o respiración. La misma palabra aparece en Génesis cuando Dios da vida al hombre, mostrando que la vida humana no es únicamente materia organizada ni mera biología desarrollada. Existe en cada ser humano una dignidad que trasciende utilidad, capacidad, edad, fuerza, inteligencia o nivel de desarrollo. La vida humana posee valor porque proviene directamente del ...

 


El Corazón de Jesús por los Pequeños

"Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios." — Marcos 10:14 (RVR1960)


Reflexión pastoral:

En una cultura que tiende a considerar a los niños como una carga o una interrupción, Jesús los abrazó, los bendijo y los puso como ejemplo de fe. Esta escena no es anecdótica, es teológica: revela el corazón de Dios hacia los más pequeños, los más vulnerables.

Cuando Jesús dice: “de los tales es el reino”, está declarando que los niños no solo son bienvenidos en su presencia, sino que pertenecen a su Reino. No tienen que esperar a crecer para tener valor. Ya lo tienen. Ya son imagen de Dios. Ya son ciudadanos del cielo.

Si Jesús recibió a los niños, ¿cómo no hacerlo nosotros? Si los valoró, ¿cómo no defenderlos nosotros?

Defender la vida de los niños no empieza solo cuando nacen, sino incluso antes, en el vientre. Continúa después, cuando enfrentan abandono, abuso, pobreza o violencia. Ser pro-vida es también ser pro-infancia, pro-niñez, pro-cuidado.

La Iglesia tiene una misión hermosa y urgente: abrir sus brazos como Jesús lo hizo. Acoger, formar, proteger y bendecir a los niños, no solo los que ya están en nuestras bancas, sino también aquellos aún por nacer.


Desafío pastoral:

¿Nuestra iglesia ve a los niños como prioridad o como interrupción? ¿Estamos enseñando el valor de los pequeños desde nuestras predicaciones, clases dominicales y con nuestras acciones?

El Reino pertenece a los tales. Recibir a un niño es recibir a Cristo mismo (Mateo 18:5). ¡Abramos los brazos, amémosles y protejámosles desde el vientre materno!


Oración:

Señor Jesús, gracias por recordarnos que el Reino también les pertenece a los más pequeños. Danos un corazón tierno para acoger a cada niño como Tú lo haces. Que nuestras iglesias sean lugares seguros, alegres y llenos de vida para ellos, y que nunca impidamos que vengan a Ti.
Amén.

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