POESÍAS DE VIDA - Día 7

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  DÍA 7 — DIOS SIGUE VIENDO VIDA DONDE OTROS SOLO VEN PROBLEMA “ Abre tu boca por el mudo .” — Proverbios 31:8 Uno de los rasgos más reveladores de una sociedad es la manera en que trata a quienes no pueden defenderse por sí solos. Proverbios 31 tiene un llamado profundamente contracultural: “ Abre tu boca por el mudo, en el juicio de todos los desvalidos .” Por esto podemos decir fehacientemente que siendo que la Biblia nunca ha sido indiferente frente al vulnerable, el creyente nacido de nuevo debe desarrollar sensibilidad hacia quienes corren el riesgo de ser ignorados, explotados o descartados En hebreo, la idea detrás del término “mudo” no se limita únicamente a la incapacidad física para hablar. El texto apunta a quienes no poseen voz social, influencia o capacidad de defender sus propios derechos. Pocas imágenes representan mejor esa vulnerabilidad que un niño en el vientre. La cultura secular ha desarrollado una enorme habilidad para discutir sobre el embarazo sin ...

Redescubriendo el diseño de Dios - Día 3

 


La sexualidad: un regalo sagrado

"¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo…? Glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios." — 1 Corintios 6:19–20 (RVR1960)


Reflexión pastoral:

Vivimos en una cultura que banaliza la sexualidad, la reduce a placer, la desconecta del propósito divino. Pero Dios no se equivocó al diseñarla. La sexualidad es parte de su buena creación. No es vergonzosa, ni secundaria, ni descartable. Es santa.

Desde el Edén, Dios creó al hombre y a la mujer con cuerpos distintos, complementarios, diseñados para la comunión, la unidad y la generación de vida. Dentro del pacto del matrimonio, la sexualidad no solo une, sino que honra. No solo da placer, sino que da fruto.

Pero el pecado distorsionó ese regalo. Lo convirtió en mercancía, en dominio, en confusión. Por eso la Iglesia debe enseñar que la sexualidad no se redime por represión, sino por rendición: entregándola a Dios como parte de nuestro discipulado, no como algo separado.

Nuestros cuerpos no son nuestros, son templos del Espíritu y todo lo que ocurre en el templo debe glorificar al Señor. Cuando entendemos esto, dejamos de ver la sexualidad como un tabú o una carga… y comenzamos a verla como lo que es: un don sagrado que apunta al amor de Dios y muestra su imagen, no solo creadora, sino de sí mismo.


Desafío pastoral:

¿Estás enseñando y viviendo una sexualidad redimida? ¿Tienes conversaciones que eleven el estándar bíblico, en vez de evitar el tema?

Dios quiere restaurar esta área de nuestras vidas y familias. No para avergonzar, sino para sanar y liberar. La santidad no es represión, es belleza recuperada.


Oración final:

Señor, gracias por diseñarme con dignidad y propósito. Te entrego mi cuerpo, mis deseos, mis decisiones. Límpiame de toda mentira que haya dañado mi percepción de la sexualidad. Hazme un testigo de pureza redentora y que en mi vida, Tu diseño sea restaurado.
Amén.

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