DÍA 1 - POESÍAS DE VIDA

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DÍA 1 — EL ALIENTO QUE VIENE DE DIOS   “El espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida.” — Job 33:4   Hay algo intrínsecamente sagrado en el hecho de existir en esta vida. La Biblia nos enseña que la vida humana no comienza como un accidente biológico ni como un simple resultado de procesos impersonales. La vida comienza en el corazón y en la voluntad de Dios. Job 33:4 contiene una de las afirmaciones más profundas de toda la literatura sapiencial en la Escritura bíblica. En hebreo, la palabra utilizada para “espíritu” es “ rúaj” ( רוּחַ ). Puede traducirse como viento, aliento, espíritu o respiración. La misma palabra aparece en Génesis cuando Dios da vida al hombre, mostrando que la vida humana no es únicamente materia organizada ni mera biología desarrollada. Existe en cada ser humano una dignidad que trasciende utilidad, capacidad, edad, fuerza, inteligencia o nivel de desarrollo. La vida humana posee valor porque proviene directamente del ...

SERIE: TOMANDO UNA DECISIÓN INFORMADA - Día 2

 


Después del silencio: el eco del dolor

"Jehová está cerca de los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.— Salmo 34:18 (RVR1960)


Reflexión pastoral:

Muchas personas caminan con una herida invisible: la que dejó un aborto. A menudo, después de esa decisión, viene el silencio. Silencio en la familia, en la iglesia, en la propia conciencia. Pero ese silencio no elimina el dolor… solo lo atrasa.

El alma puede guardar recuerdos, emociones y temores durante años, incluso décadas. El aborto no solo termina con una vida, también hiere profundamente a la mujer, al hombre y a todos los que se vieron envueltos. Hay culpa que no se ha dicho, llanto que no se ha soltado o miles de preguntas que no se han respondido.

Sin embargo, Dios ve, Él no se aleja de los quebrantados: se acerca. Él no rechaza a los que han fallado: los llama. El eco del dolor que nadie escucha, Él con toda seguridad sí lo oye y quiere entrar, no con condena, sino con consuelo, con sanidad, con restauración del alma herida.


Desafío pastoral:

¿Has guardado en silencio una herida que Dios quiere sanar? ¿Estás dispuesto a dejar de esconder el dolor y permitir que Cristo lo toque? O tal vez, como líder, ¿has ignorado el eco de quienes necesitan hablar y ser escuchados?

Hoy es tiempo de abrir espacio para el consuelo, abre el púlpito para que desde ese lugar que Dios te ha dado, muchos, hombres y mujeres lleguen a encontrar perdón y sanidad por un aborto cometido, hace muchos años o recientemente.

Si tu haz pasado por un aborto, te animo a hacer esta oración y a buscar ayuda en un Centro cristiano para ayudarte a caminar sobre esta realidad. En Cristo siempre habrá esperanza.


Oración final:

Señor, Tú conoces el dolor que no se ha dicho. Escuchas los ecos de mi alma, incluso cuando yo ya no tengo palabras. No quiero seguir escondiéndome. Ven y consuélame. Acércate a mi quebranto y tráeme sanidad. Hazme instrumento de consuelo para otros. Amén.

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